Noches Ãntimas en el AlmÃbar
[icon type=»glyphicon glyphicon-bullhorn» color=»#0085a1″] Antonio Campos y Dani de Morón
Cuando los artistas que te visitan, te entregan el alma y ese alma es recogida con cariño, todo se convierte en mágico. Y lo del pasado viernes fue mágico.
Antonio venÃa comprometido con la afición y con el cante; y no dudó en vaciarse. Deleitó a todos los presentes con un recital muy Ãntimo y lleno de sentimiento. Se acordó de muchos grandes del cante flamenco, como demuestra su inicio por Milongas en la que reinterpretó el cante de Pepa Oro que nos dejó D. Antonio Chacón hace ya unos años… La figura de su paisano Enrique Morente también se pudo identificar en el cante por GranaÃnas y Tientos-Tangos. Pero sobre todo su cante se caracterizó por la manera tan personal que tiene de entenderlo. Hay que destacar el cante por Caña-Soleares y Seguirillas, donde demostró que es un cantaor inquieto y de los que hacen que tengamos que estudiar para identificar los estilos que interpreta. Finalizó con un ramillete de Romances por bulerÃas con el sabor de las fiestas que se celebraban en los cortijos de la campiña lebrijana a mediados del s.XX. También se escucharon malagueñas, fandangos abandolaos y alegrÃas. Sentado a su izquierda Dani de Morón. Su guitarra abre otra dimensión. Dani te embauca y te hace navegar al son que marcan sus manos sobre la sonanta. Es un orgullo para los flamencos poder contar con artistas de este nivel entre nosotros, porque verdaderamente lo que hace Dani con la guitarra no tiene nombre. No hay más remedio que ponerse en pie y estremecerse con su toque.
El marco y el respetable también propiciaron la transmisión. Se pueden encontrar buenos lugares y buena gente, pero como el Mesón San Basilio y sus regentes, muy pocos. El público contribuyó con un silencio estruendoso sólo rasgado por óles precisos.
La noche fue Ãntima, se palpó la verdad y las emociones permanecieron en ebullición. Sólo hay que estar presente para vivirlo. El AlmÃbar es mucho AlmÃbar….