Rubio de Pruna y Raúl El Perla.
[icon type=»glyphicon glyphicon-bullhorn» color=»#0085a1″] Noches Ãntimas en El AlmÃbar
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La noche del Rubio de Pruna y Raúl El Perla fue mágica. Por una parte, comenzábamos nueva andadura en nuevo escenario. El Mesón San Basilio es un referente dentro de la hostelerÃa cordobesa y a su vez, buque insignia de un barrio con tantÃsima solera como siglos de historia a sus espaldas tiene.
A pesar de las facilidades que siempre nos da nuestro Eliseo Oneti, Capitán del buque («como usted, ya no se fabrican»), los comienzos siempre generan incertidumbre, más si cabe cuando el nivel de exigencia es tan alto. Un recital de flamenco requiere silencio, pero también atención. Cualquier distracción evita entrar en comunión con los artistas, y si renunciamos a ello, el flamenco queda a la deriva. El flamenco es universal, nos lo repiten muchas veces, pero sólo entiende un idioma: el del que sabe escuchar. Y esa es nuestra responsabilidad como organizador del evento. Cuidar cada detalle para que la persona que acuda a nuestro recital, pueda disfrutar 100% del espectáculo. Y no sólo influye en el consumidor, obviamente también lo hace en el artista. Le exigimos muchÃsimo a nuestros artistas. Para salir a cantar ante 100 personas, sin amplificación ninguna, hay que ser valiente, hay que apretar y meter bien los dedos. Como nos decÃa el Rubio el viernes… «Aquà no se puede falsear». Pero esa exigencia hacia ellos, tiene que ser recompensada por un público agradecido que respeta y escucha. Y por suerte, el viernes la comunión fue impresionante.
Por otra parte, artÃsticamente os aseguro que El Rubio y El Perla nos subieron a aquella montaña donde Charamusco buscaba leña pal fuego.  Y qué leña más buena. El fuego lo hizo el Rubio en su presentación, con unas sorprendentes Canasteras que en su dÃa crearon la Santa Dualidad del flamenco contemporáneo. El cante necesitaba reposo para rebajar la tensión que se masticaba y ahà estaba la guitarra del Perla para darle el tiempo que en cada instante se requerÃa. El Rubio disfrutó y reconoció el trabajo de su compañero, que a pesar de llevar 3 años sin juntarse, no hacÃa falta nada más que el oÃdo de ambos para conectar como lo hicieron. Qué ganas tenÃamos de escucharlo y qué gustazo nos dejó en la boca. En una grabación donde aparece enseñándole a un viajero la imagen de un nazareno con la cruz al hombro, El Perla le confesaba; «Con el peso que lleva la cruz… Asà hay que tocar. Con ese peso, igual». Después de vivir su toque este viernes, no queda otra que afirmar que esa frase la lleva por bandera. Qué flamenco eres, Perla mÃa! Cuántos oles arrancaste del respetable…!
El Rubio, después de darnos ese dulce caramelo, se apretó los machos como él sólo sabe y comenzó un despliegue de entrega y hondura como pocas veces habÃamos visto. Con cantes de Levante, Soleares y Tientos-tangos nos fuimos al descanso con sangre en los labios. Hora y cuarto de recital y todavÃa quedaba la segunda parte. Ésta arrancó por Siguiriyas. El Rubio salió con una copita de fino (ese magnÃfico vino que tiene el Mesón que alegra la vida y ahoga las penas) y a partir de aquà hasta el final os puedo asegurar que fue una apoteosis salvaje. Soleá por bulerÃa, Fandangos y BulerÃas. Cuando un artista es bueno, se disfruta. Cuando un cantaor es bueno y está agusto, se goza. Cuando un gitano es bueno, está agusto, tiene al Perla a su lado y se vacÃa en el escenario, la noche se convierte en historia. Y señores y señoras, lo siento por los que no pudieron venir, pero el viernes 26 de Febrero del 2016 fue SUPREMO.
A love supreme… Viva el AlmÃbar!!!
Gracias Raúl. Ojalá sean muchas más! Un abrazo.
Estuve en el recital. Fue increible. Gracias al almÃbar por acercarnos el flamenco de verdad.